Todo arte es un regalo que el artista agradece y padece.
Quietud pareces muerte,
padeces luz quietud.
En vano no llorara el cuerpo
sino es para renacer como
un capullo que explota.
Primaveras del alma
ciclos vitales
para sentir,
en la cama
uno mismo,
o en la ciudad…
como transpira el mundo.
En los campos profundos
se abren grietas.
Las músicas de antaño
se deshacen
para que llores violines nuevos.
Escucho Ramblin´
de Ornette Coleman
y sonrío de dicha.
Todo arte es un regalo
y el artista agradece y padece.
En diferentes días
en diferentes ciudades.
En noches
traerá el pulso
la órbita del sentimiento humano
la vida del planeta
en una canción.
Así como el juglar diseminaba
novedades de los distintos reinos,
el artista sintoniza con la época
o al menos con un sentimiento interno
profundo y revelador
que te va a cachetear:
“ deja de perseguir esa fuck`in
Zanahoria”.
“Baja”, “Acá loco”,
“Aquí y ahora”.
Y estos teatros
y en estos espacios
abiertos donde viaja
el mensaje:
del poeta
del músico
del artista
de la gente.
Podemos ver
un haz de luz
que traspasa el sótano
del Underground
y dibuja
y regala
y abre
canales
de democracia real
germinando
un cambio
que es pulso
que repercute
y se expande.
Aunque el artista
haya pasado hambre
y regurgitado entre
sus miserias
sus entrañas hayan
sangrado
para regalarte
ese verso
ese sonido
ese color…
lo volverá a hacer
ya que todo arte es un regalo
que el artista agradece y padece.
Todo arte es un camino
desde donde nunca ves el final.
Grandioso regalar arte
prender lumbres
aquí y allá,
Norte
Sur
Este
y Oeste.
Emisario cultural
desde la verdad
no desde el ministerio.
Aquí y allá…
Ayer, hoy y siempre.
Es más amplio el panorama
las aves también lloran,
el cielo también llora,
la tierra agradece
cada cambio positivo.
Por eso creceremos
para sumar
para luchar
desde donde lo hayamos elegido.
Este no es un poema para leer en
un micrófono en un escenario.
Es un poema que casí estoy extirpándomelo
del alma
me duele decirlo
en un fin de semana con fiebre.
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