Tres poemas.
*
**
***
Ella.
Ella lee a un poeta muerto
en un callejón de su alma.
Sabe de aviadores,
(mas bien voladores)
pues carecen
de avioncillo o de avioneta.
Juega como gata,
con un ovillo color tierra.
Se enrosca en si misma
en una contorsión.
Sueña con montañas
y cabalga en el abismo…
conoce de cerraduras.
Vive cerrando puertas…
ella vuelve.
*****
Madre eterna.
Ella contempla a su niño
su obra maestra.
Ve a los niños ajenos
como a sus hijos.
Madre eterna…
cuida estrellas
nuevas.
Contempla el poniente,
ayuna
y recibe al sol.
*****
Reloj de polvo de plomo.
Te digo “no me mientas”, y con verdades me mentís mejor…
Soñando puedo ver. Reloj de arena.
¡Caos!, ciudades colapsan y se derriten formando un río de polvo,
polvo de plomo.
Ese polvo es el contenido de ese reloj, ya no de arena…
Ya reloj de polvo de plomo.
***
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Ella.
Ella lee a un poeta muerto
en un callejón de su alma.
Sabe de aviadores,
(mas bien voladores)
pues carecen
de avioncillo o de avioneta.
Juega como gata,
con un ovillo color tierra.
Se enrosca en si misma
en una contorsión.
Sueña con montañas
y cabalga en el abismo…
conoce de cerraduras.
Vive cerrando puertas…
ella vuelve.
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Madre eterna.
Ella contempla a su niño
su obra maestra.
Ve a los niños ajenos
como a sus hijos.
Madre eterna…
cuida estrellas
nuevas.
Contempla el poniente,
ayuna
y recibe al sol.
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Reloj de polvo de plomo.
Te digo “no me mientas”, y con verdades me mentís mejor…
Soñando puedo ver. Reloj de arena.
¡Caos!, ciudades colapsan y se derriten formando un río de polvo,
polvo de plomo.
Ese polvo es el contenido de ese reloj, ya no de arena…
Ya reloj de polvo de plomo.
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